5 razones para querer a una madre

El domingo de la semana que viene, como cada primer domingo de mayo desde 1965, se celebrará el Día de la Madre en todo el país y nosotros, que nos apuntamos a todas las celebraciones, nos hemos vestido de gala para la ocasión: para ello hemos preparado un set exclusivo de pegatinas y una portada llena de amor para tu inkee, todo en honor a ellas. Porque sí, porque se lo han merecido durante todo el año. Y para demostraros cuánto se merecen ellas que nos acordemos de reconocer su labor, os contamos por qué nos sobran motivos para quererlas. Con todos vosotros, el decálogo definitivo:

1. Cuando llegas a casa tras estar varios meses sin pasar por allí, a causa de tu trabajo, ella se encarga de que todo esté tal y como lo dejaste. Pasarán los años, te harás un nombre en este mundo, vivirás a miles de kilómetros de distancia pero, cuando vuelvas, volverás a sentirte en tu habitación de la misma manera que cuando aprendiste a gatear, sentirás que es tu mundo, un mundo gigante y extraño donde todo es posible. Y será gracias a ella.

2. Porque algún día tu madre será la suegra de alguien, y si no la quieres tú, ¡entonces no lo hará nadie! : )

3. Tus amigos te adoran. Pero eso no fue siempre así. Por tu vida pasaron decenas de personas y en todas ellas probablemente encontraste diversión, sonrisas y apoyo en las etapas decisivas. Ahora, con el paso de los años, te has quedado con los buenos, pero cuando las cosas fueron mal, fue ella quien estuvo presente en cada uno de tus descartes, cediendo su hombro, aunque te hubiera advertido con tanta antelación que por aquel entonces sólo hubieses podido responder con un portazo. Y ahora sólo quedáis los buenos.

4. Porque aunque eso de la religión lo abandonaste hace tiempo, siempre esperas con impaciencia la cena de Nochebuena para degustar el exquisito plato que sólo ella sabe hacer y que, aunque lo has intentado imitar cientos de veces para revivir su sabor, siempre te faltaba el ingrediente más importante… ¡el amor de madre, por supuesto!

5. Por la alegría que se dibujará en su cara cuando le regales el Inkee, tan agradecida de saber que pensaste en ella tanto y tan bien, plasmando en cada página, en cada foto, todo el amor que entregó y que ahora le llega de vuelta en forma de un álbum que recoge todos los recuerdos, ahora más imborrables que nunca. Y además, para que no todo sea amor, puedes molestarle un poco colocando las fotos desordenadas y torcidas, como venganza por todas las veces que te hizo hacer la cama cuando estabas convencido de que no era en absoluto necesario. Y como siempre han hecho las madres, al final acabará perdonándote.

PD: Esperamos que les encante y que compartáis vuestra historia con nosotros después. Y eso es todo, hasta la semana que viene, disfrutad de este finde y ya sabéis: ¡Que vivan los recuerdos, y que vivan juntos!

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