¡Que Madrid sea una fiesta!

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Es difícil no haberse enterado de que este sábado a las 20:45 se disputa la final de la Champions League, como no saber que son los dos equipos de la capital, Madrid y Atlético, los que se enfrentan entre sí en un duelo histórico e inédito. En Inkee hemos querido rendir nuestro particular homenaje repasando de forma breve la trayectoria de ambos equipos, una trayectoria que se ha desarrollado en dos dimensiones diferentes, pero cuyos éxitos, cuyas pequeñas victorias, bien podrían haberse recogido en un Inkee de haber existido entonces. ¡Esto está al caer!

La historia de la Champions no es la historia del fútbol, aunque se trate de una competición que acapara tanto interés mediático cada año, que podría parecer que siempre ha existido. Mientras que los orígenes de las primeras ligas profesionales se remontan a finales del siglo XIX, lo cierto es que la máxima competición entre clubes no se formó hasta el 1955, impulsada por el célebre diario francés l’Equipe.

El Real Madrid, con un equipo espectacular, se frotó las manos y ganó el máximo trofeo continental durante los primeros cinco años, lo que supone más de la mitad de su palmarés actual, el cual tratará de de redondear hacia la decena mañana por la noche. Así siguió ganando y ganando hasta coronarse como el club más laureado de todos los tiempos, un título cuya ostentación le ha valido tanto las críticas de sus adversarios como el orgullo de sus aficionados.

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La Décima se ha convertido en un arma de doble filo, dada la angustia que se ha ido generando temporada tras temporada en diversos frentes, desde algunos sectores de la prensa especializada hasta los lobbies mejor relacionados con la institución; una pequeña maldición que no es nueva, pues sucedió algo similar tras la consecución de la sexta Copa de Europa. Y es que tuvieron que pasar más de ¡treinta años! hasta que lograra la Séptima, tuvo que conseguirlo aquel equipo plagado de jugadores que ahora son figuras legendarias del madridismo… Mijatovic, Redondo, Morientes, Raúl, Hierro… y un tal Sanchís, al que escucharemos mañana retransmitiendo la final en TVE junto a Juan Carlos Rivero, como es habitual.

El Real Madrid afronta este reto con un bagaje escalofriante: la llamada BBC (Benzema-Bale-Cristiano) ha marcado un total de 94 goles en el transcurso de esta temporada, y todo hace indicar que, pese a los resuellos de la enfermería, podrán jugar de partida en la gran final de Lisboa.

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Pero ojo, en el otro lado estará el Atlético de Madrid, que se ha proclamado campeón en nada más y nada menos que el Camp Nou, ante un Barça incapaz de ganarle un solo partido durante toda la temporada. El Atleti ha sido durante toda la temporada una demostración de garra y coraje sobre el terreno de juego, encabezado por un entrenador, el Cholo Simeone, que ha cambiado la mentalidad de un equipo acostumbrado a perder, con la tremenda losa que supone cargar con el eterno seudónimo de pupas, y con la presión de acabar con la “Liga de dos” partiendo de un presupuesto hasta cinco veces menor al de sus competidores. Buena parte de culpa la tiene su killer, Diego Costa, que ha hecho olvidar a Radamel Falcao en una temporada de ensueño, aunque sus lágrimas ante la recaída en su lesión, sufrida en Barcelona, evidencia la gran dificultad que tendrá para llegar a la gran final.

El Atlético alcanza la final de la Champions por segunda vez, con el palmarés vacío, jugándose el sueño de miles de colchoneros ante precisamente el rival más laureado, regalándonos una final histórica, pues es la primera ocasión en la que dos equipos de la misma ciudad se enfrentan en el último escalón. Cualquiera que viva en Madrid puede comprobar la expectación que ha levantado un encuentro que, aunque se juegue en Lisboa, estará muy presente en cada rincón de la ciudad durante la noche del sábado.

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El partido parte al 50% para la gran mayoría de los aficionados al fútbol; no hay que olvidar que Diego Pablo Simeone no ha perdido ninguna de las tres finales que ha disputado como entrenador, una de ellas precisamente el año pasado, ante el Real Madrid en la final de Copa. Allí fue Miranda el héroe, como lo fue Godín en el Camp Nou, y ambos formarán las pareja de centrales sobre un césped de un Estádio da Luz en el que también estará el presente el espíritu de Don Luis Aragonés, fallecido durante el último año.

Repasando antecedentes de similar calibre encontramos que, de las seis finales disputadas entre Real Madrid y Atlético, curiosamente cuatro se han decantado del lado colchonero, mientras que tan solo dos de ellas fueron a parar a las pobladas vitrinas merengues.

Pase lo que pase, en unas horas Madrid vivirá un espectáculo inolvidable que hará olvidar todos los problemas, por lo menos durante una noche. Desde Inkee queremos desear mucha suerte a los aficionados de ambos equipos, muchos de los cuales son nuestros amigos del día a día, con los que vamos al cine, con los que tomamos café. Así, pues, que comience el partido. Y pase lo que pase, que Madrid sea una fiesta.

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