Los juguetes que nos vieron crecer (versión 90′s)

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En la época de los VHS y las cintas de música; en los años de ‘Salvados por la Campana’ y los chándals de colores fosforitos; en el apogeo del grunge y en la calma que precedía a la tormenta llamada Internet… En esos momentos llenos de belleza y confusión, nacimos unos cuantos. Somos aquellos que aprendieron a rebobinar una cinta con un boli bic antes siquiera de tocar el teclado de un ordenador, y ahora, dos décadas después, la nostalgia empieza a hacerse hueco en nuestro día a día.

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¿Dónde quedaron las zapatillas que se iluminaban al pisar, las horas de diversión infinita ‘jugando’ al paint tras el descubrimiento del ordenador? Echamos de menos la inocencia de aquellos años y los juguetes que rodeaban nuestras camas de edredones horteras rodeadas de pósters de revistas que costaban 200 pesetas. ¿Y tú, qué juguetes echas de menos?

Algunos añoramos la peonza, las chapas y las canicas; mientras otros se sienten desdichados al recordar que su madre tiró a la basura su tamagotchi, su Gameboy o su Nintendo NES cuando dejó de funcionar.

La de #MomentosInkee que habremos vivido con los juguetes de los 90, con los Lego, el barco pirata de Playmobil, el furby o el Babyborn. El coche de Barbie, que nos llevaba a paraísos de nuestra imaginación mientras rodaba con dificultad por la alfombra de nuestro salón. El scalextric que tardabas dos días en montar y dos días después ya lo estabas desmontando. Todas esas cámaras, teléfonos, ordenadores y máquinas de escribir de mentira, hechos de plástico malo, que hacían soniditos al apretar sus botones.

unnamedEl telesketch nos enseñó paciencia y desesperación a la vez, sin darnos cuenta nos creó una respuesta involuntaria al sonido de arenilla, que en realidad era polvo de aluminio, que sonaba cuando lo borrabas todo: el placer de empezar de cero; una tranquilidad y despreocupación que pocas veces hemos vuelto a sentir tras perderlo en una de las incontables cajas del trastero.

Las horas impagables que nos regalaron juegos como el Quién es quién o el kit de magia Borrás. Todas las veces que inventábamos nuestros propios juegos por falta de dinero en casa: disfraces improvisados con trapos y ropa de nuestros padres, imitaciones de juguetes caros hechas de cartón, instrumentos musicales fabricados con ollas y sartenes… Sin duda tuvimos una infancia envidiable.

preschoolersEso sí, de haber existido las tablets con las apps que hay ahora para niños, habríamos despegado los ojos de la pantalla únicamente para llorar pidiendo la versión de pago de cualquier juego. La tecnología ha ido sustituyendo estas pequeñas cosas que recordamos con tanto aprecio por estímulos non-stop. Pero todas las generaciones son distintas, quizá los peques de hoy necesitan este tipo de juguetes y no se conformarían con nuestros pequeños tesoros.

¿Vosotros qué opináis? ¿Deberían los niños de hoy día dejar a un lado las pantallitas? ¿Cuáles son los juguetes que echáis de menos o mejores recuerdos os traen?

Ay, qué tiempos.

Hasta la semana que viene.

Un abrazo,

El equipo Inkee.

PD: Para los más nostálgicos, aquí os podéis descargar la app de tamagotchi para iPhone y aquí para Android.

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